
Lo ideal es realizar la sesión finales de marzo. De esta forma podremos elegir con tranquilidad la mejor fecha y disfrutar de una luz perfecta si la sesión es en exterior.
Además, tendréis las fotografías listas con tiempo suficiente para utilizarlas en recordatorios, invitaciones o cualquier detalle especial que queráis preparar para ese día.
Como las plazas son limitadas durante la campaña de Comuniones, es recomendable reservar la sesión con varios meses de antelación para asegurar disponibilidad.
Cada sesión tiene una duración aproximada de entre una hora y media y tres horas, dependiendo del ritmo del niño y del tipo de sesión elegida.
No buscamos poses forzadas, sino crear un ambiente relajado en el que pueda disfrutar de la experiencia. De esta forma conseguimos fotografías espontáneas, naturales y llenas de emoción.
La Primera Comunión es un momento muy especial para toda la familia y siempre recomiendo dedicar unos minutos a realizar algunas fotografías con los padres y los hermanos.
Con el paso de los años, estas imágenes suelen convertirse en algunas de las más valiosas del reportaje.
Las sesiones pueden realizarse en mi estudio en Playa Flamenca, Orihuela Costa, en exteriores o combinando ambos escenarios, según el estilo que más os guste.
Juntos elegiremos el lugar que mejor refleje vuestra personalidad para conseguir un reportaje único y atemporal.
La Primera Comunión es mucho más que una celebración; es un momento lleno de ilusión, nervios, emoción y recuerdos que permanecerán para siempre en vuestra familia.
Mis sesiones de Comunión están pensadas para capturar la esencia de cada niño o niña de una forma natural y elegante, sin prisas y dejando que su personalidad sea la verdadera protagonista. Cada sonrisa, cada mirada y cada pequeño detalle forman parte de una historia que merece ser recordada con el paso de los años.
Mi objetivo es que, cuando volváis a ver estas fotografías dentro de unos años, podáis revivir exactamente cómo era ese momento tan especial.



















